La IA puede crear cien Nezhas, pero no sabe cuál elegir: la lección de Huang Wei
Una exposición en Shanghái reúne más de 30 bocetos originales de 'Nezha Conquers the Dragon King' y 'La leyenda del libro celestial', y abre el debate sobre el futuro del dibujo a mano.
La inteligencia artificial puede generar cien versiones de Nezha en un segundo. Pero no sabe cuál elegir. Esa idea resume el espíritu de la exposición “Nezha en la cresta de la ola y el libro celestial en las nubes”, que se exhibe en la galería Rui Pin de Shanghái con más de treinta bocetos originales de Huang Wei, uno de los artistas clave de la edad dorada de la animación china.
Huang Wei trabajó como diseñador de arte en el Shanghai Animation Film Studio y participó en dos títulos fundamentales: Nezha Conquers the Dragon King (1979) y La leyenda del libro celestial (1983). En la primera, colaboró con Zhang Ding para convertir los diseños principales en modelos de animación. En la segunda, se encargó de pulir los personajes de Dansheng, la zorra y el pequeño emperador.
La muestra incluye bocetos temáticos de ambas películas, algunas pinturas al óleo y documentos. Huang Wei tiene 85 años y durante la inauguración se paró frente a los dibujos de La leyenda del libro celestial con una frase que lo dice todo: “Todavía tengo pulso para dibujar, pero la vista ya me falla un poco”.
La decisión que ninguna máquina puede tomar
El curador Li Lei explicó por qué este material importa justo ahora. La IA imita la línea de Zhang Ding, pero no entiende por qué esa línea gira de cierta manera. “Lo que dejó la generación de Huang Wei no es solo el cómo dibujar, sino el por qué dibujarlo así”, dijo. Ese criterio viene de los murales de Dunhuang, los grabados de Año Nuevo y las máscaras de la ópera china. Es la gramática visual propia de la animación del país.
Y esa gramática se nota en decisiones concretas. Durante la producción de Nezha Conquers the Dragon King, hubo un debate sobre el físico del protagonista. Unos defendían a un Nezha delgado y fibroso, porque los héroes jóvenes de la tradición china solían venir de familias pobres. Otros recordaban que en los grabados de Año Nuevo los niños siempre son regordetes. El director Wang Shuchen zanjó la discusión: Nezha era hijo de un comandante, de familia acomodada, así que debía ser blanco y robusto, no flaco y moreno.
Zhang Ding escuchó los argumentos y optó por un personaje rollizo y fuerte, fiel a las costumbres y al gusto popular. Huang Wei y su equipo adaptaron después ese diseño a las necesidades técnicas de la animación. Un trabajo de ajuste que se repitió con Dansheng, el niño de La leyenda del libro celestial: el primer diseño de Ke Ming era alargado, pero conservaba la forma de huevo en el torso. Huang Wei y Ma Kexuan lo refinaron hasta la versión final.
“No imitar a otros, no repetirse a uno mismo”
Huang Wei recordó una frase del director Wang Shuchen que funcionaba como estándar creativo en el estudio: “No imitar a otros, no repetirse a uno mismo”. Bajo esa regla nacieron personajes que décadas después siguen colgados en las paredes de los fans.
En el coloquio organizado junto a la exposición participaron artistas veteranos del Shanghai Animation Film Studio. Dong Jinsheng, diseñador y guionista, destacó la capacidad de Huang Wei para abrirse a nuevos horizontes. Frente al avance de la IA, dijo, lo más valioso sigue siendo la imaginación y el alma humanas. La creación, no la técnica, es lo esencial para un artista.
Yin Xiyong, director de El comisario gato negro, contó una anécdota de Dai Tielang, director de aquella serie: las grandes producciones del estudio necesitaban directores “nivel mariscal”, capaces de ver el campo de batalla completo y no solo los detalles. Wang Shuchen era uno de ellos. Tenía ojo para reclutar talento como Huang Wei o Yan Shanchun. “La línea de Huang Wei es de las mejores del estilo del estudio: precisa, firme y rigurosa”, afirmó.
Shi Yi, director del cortometraje de tinta El vuelo de los antílopes, puso un ejemplo reciente. Hace cuatro o cinco años alguien propuso integrar IA en esa producción. Él lo rechazó: la tecnología de entonces no podía reproducir el proceso artesanal que exige una obra con ese nivel de trabajo manual. La película se terminó este año y una de sus reglas fue clara: ni un solo plano con rastro de IA.
El río tiene dos tramos
Jin Baisong, teórico de la animación del estudio, usó una metáfora fluvial: la animación tradicional es el curso alto del río y la digital, el curso bajo. Una nace de la otra. Por eso defiende que hacen falta personas explorando la IA, pero también preservar la ventaja artística acumulada por el Shanghai Animation Film Studio durante décadas.
El encuentro lo moderó Wang Hongjia, fundador del archivo de documentación de animación Kongzang, y reunió a profesores de varias universidades chinas. Los temas sobre la mesa: los límites de la IA en la creación, cómo mantener el criterio estético en la enseñanza y qué tipo de profesionales necesita la industria.
La exposición de Huang Wei es una oportunidad para ver de cerca los originales de dos películas que definieron la animación china. Y también un recordatorio de que, por más rápido que genere imágenes una máquina, alguien tiene que decidir cuál de todas esas imágenes vale la pena conservar.
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