Un joven despierta en un paisaje onírico y desolado, con el brazo vendado y una herida que no cesa de sangrar. Su búsqueda de un médico lo lleva a través de pueblos extraños y encuentros con personajes enigmáticos, en un viaje que parece no tener destino claro.
En este recorrido, la realidad se distorsiona y los límites entre lo cotidiano y lo absurdo se desdibujan. El protagonista se enfrenta a situaciones que desafían la lógica, mientras la herida en su brazo se convierte en un símbolo de una angustia más profunda. La obra explora la alienación, la memoria y la fragilidad de la identidad a través de una narrativa fragmentada y surrealista.