
SiNK
En un mundo surrealista y desgastado, los trenes de cercanías están abarrotados de buzos de aguas profundas que leen pornografía. Aislados tras sus cascos protectores, estos viajeros evitan cualquier contacto humano real, reflejando una sociedad que se encierra tras dispositivos y libros por miedo a la interacción cara a cara.
La película explora esta metáfora visual a través de los ojos de los pasajeros, sumergidos en su propia burbuja mientras el tren avanza por un paisaje urbano descolorido. Sin embargo, el viaje se convierte en una reflexión sobre la soledad y la desconexión en la vida moderna, donde las barreras que creamos nos protegen pero también nos aíslan.