
Senritsu
Formas geométricas de contornos nítidos se desplazan lentamente sobre un fondo compuesto por escasas franjas verticales. Círculos, rectángulos y triángulos aparecen y desaparecen en la pantalla, creando composiciones que cambian sin cesar. La animación, de carácter abstracto, prescinde de personajes o historia para centrarse en el puro movimiento visual.
El contraste entre las figuras y las líneas del fondo genera una tensión rítmica que se intensifica a medida que avanza la pieza. Las formas se superponen, se separan y varían su tamaño, mientras las franjas verticales permanecen casi inmóviles, como un pentagrama sobre el que bailan las siluetas. La ausencia de color y la economía de elementos dirigen toda la atención al juego de proporciones y al pulso de la animación.
Sin narrativa ni diálogos, la película se convierte en un ejercicio de cine puro, donde el movimiento y la geometría son los únicos protagonistas. Cada fotograma es una composición en sí misma, y la sucesión de imágenes construye una experiencia visual hipnótica que invita a la contemplación.