Rainbow Scene
Tres proyectores de cine se colocan uno al lado del otro, creando una única y amplia superficie de proyección. Sobre ella, imágenes en movimiento se despliegan de forma simultánea, generando un flujo visual continuo que abarca todo el campo de visión del espectador.
La obra explora las posibilidades de la proyección múltiple, donde cada bobina aporta una capa independiente de color y movimiento. El resultado es una experiencia cinematográfica inmersiva que desafía la percepción tradicional de la pantalla única.