PLAYGROUND
PLAYGROUND
En un espacio abstracto y sin límites, unas criaturas amorfas juegan transformando sus cuerpos de manera inocente, como haría un niño. Se estiran, se rompen y se vuelven a unir en un ciclo continuo de creación y destrucción.
No hay reglas ni propósito más allá del propio juego: las formas se funden, se separan y se recomponen una y otra vez, explorando las posibilidades del movimiento y la metamorfosis. La acción se desarrolla sin diálogos ni narración, confiando únicamente en la animación para transmitir la esencia lúdica y efímera de la infancia.