
Okaasan no Kao
おかあさんの顔
Un niño pequeño observa con atención mientras su madre posa para un retrato. La mujer, con una expresión serena, permanece quieta mientras el artista plasma sus rasgos en el lienzo. El menor, fascinado por el proceso, no aparta la mirada de la escena.
Poco a poco, el niño comienza a notar detalles que antes pasaban desapercibidos: las arrugas alrededor de los ojos de su madre, la forma en que sostiene las manos, la luz que ilumina su rostro. La contemplación del retrato en proceso despierta en él una nueva forma de ver a la persona que más quiere.