
Lu Ling
Un anciano y su nieta, mientras buscan hierbas medicinales en las montañas, encuentran un cervatillo herido. La niña, compadecida, lo lleva a su cabaña y lo cuida con dedicación: le limpia las heridas, le da de comer y lo protege de los peligros del bosque. Poco a poco, el animal recupera la salud y se convierte en su inseparable compañero de juegos, explorando juntos los senderos y compartiendo momentos de ternura.
Sin embargo, cuando el ciervo está completamente sano, el anciano le explica a su nieta que debe devolverlo a la naturaleza, donde pertenece. Aunque el corazón de la niña se llena de tristeza, comprende que es lo mejor para su amigo. Antes de despedirse, le ata un pequeño cascabel al cuello para que siempre pueda oírlo y recordarlo. El ciervo se adentra en el valle, y el tintineo del cascabel se pierde entre los árboles, dejando un eco de amistad y amor en el aire.