
Jianzhen da Heshang
En el año 742 d.C., durante la dinastía Tang, los monjes japoneses Rongrui y Puzhao, conocedores de la fama del monje Jianzhen, viajan al templo Daming en Yangzhou para invitarlo a Japón a predicar el Dharma. Jianzhen acepta la misión de difundir la enseñanza budista en el este.
A lo largo de cinco intentos, el monje enfrenta obstáculos como la muerte de sus discípulos, la oposición del gobierno y la pérdida de la vista, pero nunca abandona su propósito. Finalmente, logra llevar a Japón no solo los preceptos budistas, sino también conocimientos de medicina, arte, arquitectura y literatura de la cultura Tang, dejando un legado invaluable que influye en el desarrollo del budismo japonés.