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Manga

Kazuo Ishiguro elogia el manga de Los restos del día dibujado por est em

La autora cuenta cómo adapta la novela del Nobel al cómic, su viaje a Inglaterra para documentarse y el correo que recibió del escritor

Javier Fernández 4 de noviembre de 2026

Kazuo Ishiguro ha leído el primer capítulo de la adaptación al manga de Los restos del día (The Remains of the Day) y su opinión no puede ser más favorable. En un correo enviado a la dibujante est em a través de la editorial Hayakawa Shobo, el Nobel de Literatura destaca el humor contenido y la expresividad del protagonista, el mayordomo Stevens. «Muy prometedora», escribe sobre una obra que en Japón publica el sello Hayakawa Comics.

La noticia llega en la entrevista que el medio Kōkō Shokō, de Asahi Shimbun, publica con motivo del segundo volumen del manga y del vigésimo aniversario de la carrera de est em. La autora, conocida por títulos como Ippo o el BL Shō ga Hanetara Aimashō, explica que el proyecto nació de una pregunta directa de su editor: ¿qué novela de Ishiguro le gustaría convertir en manga? Su respuesta fue inmediata: Los restos del día, una historia que ya conocía por la película de James Ivory de 1993 y que, al leerla, le dejó una impresión distinta a la del filme.

El reto principal, reconoce, fue enfrentarse a la voz narrativa de Stevens. La novela está escrita en primera persona y se apoya en lo que la crítica llama un narrador poco fiable: un hombre que habla sin parar, que construye explicaciones aparentemente coherentes, pero cuya posición nunca termina de quedar clara. «El interés del original está en esa oscilación de la información», dice est em. Trasladar ese torrente de monólogo a viñetas ha sido, admite, una tarea agotadora: reducir el texto sin perder el tono ni el sabor del original, pensando también en quienes llegarán a la historia por primera vez a través del cómic.

«Su humor es discreto pero efectivo, y el retrato de Stevens ya resulta conmovedor. El modo en que camina por la mansión vacía es muy expresivo, y el uso de viñetas mudas centradas en su rostro casi inexpresivo mientras otros bromean es una dirección muy hábil».

El correo de Ishiguro llegó después de que la editorial tradujera al inglés el primer capítulo y se lo enviara al escritor. est em confiesa que soltó un «hyaaa» al leerlo. También recuerda un detalle curioso: la traducción al japonés que le hicieron del mensaje le sonó, dice, al estilo de la literatura extranjera de Hayakawa Shobo, la editorial que publica a Ishiguro en Japón y que ahora impulsa su línea de manga.

Un viaje por la ruta de Stevens

Antes de dibujar, est em viajó sola a Inglaterra y recorrió durante cuatro o cinco días el itinerario que sigue el mayordomo en la novela. No es algo nuevo para ella: suele visitar los lugares que va a dibujar. Pero la luz británica le sorprendió. Acostumbrada a España e Italia, donde las sombras son duras y los contornos nítidos, encontró en Inglaterra una luz difusa, velada por las nubes, que relaciona con la ambigüedad de la propia obra. Le impresionó el verde de las colinas cuando el sol asomaba tras la lluvia. «En el manga no puedo expresar el color, pero me gustaría transmitir esa atmósfera», explica.

Escalera de una casa de campo inglesa fotografiada por est em y la viñeta que dibujó para Los restos del día.Escalera de una casa de campo inglesa fotografiada por est em y la viñeta que dibujó para Los restos del día.

El escenario principal, Darlington Hall, está inspirado en Audley End, una casa de campo inglesa que la autora fotografió a conciencia. Para los interiores combinó elementos de distintos edificios. Todo el dibujo, incluidos los fondos, lo hace ella misma: quería una línea con textura, alejada del trazo digital pulido, así que trabaja con plumilla G-Pen. También se impuso una regla que ahora lamenta: no usar tramas en las escenas del pasado para diferenciarlas del presente. «Dibujo y dibujo, y no se acaba nunca», dice entre risas.

Un mayordomo que se escuda en su oficio

est em describe a Stevens como un hombre extraño, atrapado en una especie de «gelatina» de la sociedad aristocrática británica. No es noble, pero se enorgullece de sostener a la clase aristocrática como mayordomo. Habla largo y tendido sobre cómo debe ser un buen mayordomo, pero cuando se trata de explicar por qué busca orgullo en su oficio, todo se vuelve borroso. «Es escurridizo, no se le puede agarrar, y aunque habla muchísimo, apenas se revela a sí mismo», resume.

El primer volumen se centra en la relación con su padre, que fue submayordomo en Darlington Hall. Para la autora, el contraste generacional es clave: el padre pertenece a una época en la que el valor del mayordomo era incuestionable, mientras que Stevens vive los años veinte y posteriores, cuando el sistema de clases ya se tambalea. Esa obstinación por seguir siendo mayordomo en un mundo que cambia es lo que más le interesa del personaje. No siente simpatía por sus excusas, pero le resulta fascinante.

Manga de Los restos del día, con original de Kazuo Ishiguro y dibujo de est em (Hayakawa Comics).Manga de Los restos del día, con original de Kazuo Ishiguro y dibujo de est em (Hayakawa Comics).

El segundo volumen incluirá la cena que Stevens jamás olvidará y el reencuentro con Miss Kenton. est em adelanta que la cena es una escena con muchos comensales, todos hombres mayores, y que diferenciarlos está siendo un desafío. «Puede que sea un manga raro, porque la edad media de los personajes en pantalla es altísima», bromea. Aun así, asegura que dibujar esa escena le resulta divertido.

Página del capítulo 7, incluido en el segundo tomo de Los restos del día (Hayakawa Comics).Página del capítulo 7, incluido en el segundo tomo de Los restos del día (Hayakawa Comics).

Veinte años de carrera

La entrevista coincide con el vigésimo aniversario del debut de est em. Empezó en 2006 con Shō ga Hanetara Aimashō, un BL sobre un bailarín de flamenco y una estrella de Hollywood. Entonces era estudiante de posgrado en la Universidad Seika de Kioto y no pensaba dedicarse al manga comercial: le interesaban los proyectos que conectaban el cómic con la sociedad y la cultura de la bande dessinée francesa. Un editor la llamó y debutó sin saber nada del BL comercial.

Durante años dibujó lo que ella quería leer. El cambio llegó con Ippo, la historia de un joven zapatero publicada por Shueisha en 2012. La revista en la que aparecía cerró y la serie se trasladó a una publicación seinen. Fue entonces cuando empezó a pensar en el lector adulto: qué necesita una historia para resultarle satisfactoria. Ese aprendizaje, dice, es lo que más ha cambiado en estas dos décadas.

Sobre el futuro, prefiere no hacer planes. Tiene ideas, pero nada definido. Su prioridad ahora es terminar la adaptación de Los restos del día. «Primero, completar el manga», afirma.

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