Sono Otoko, Goyoujin
その男、ご用心
Nagano es un hombre serio y competente en su trabajo, pero su subordinado Inukai lo sigue a todas partes con una devoción tan intensa que raya en el acoso. Inukai se comporta como un perro fiel, siempre pendiente de él y sin respetar su espacio personal.
Para ahuyentarlo, Nagano decide darle una lección y lo empuja contra el suelo, cumpliendo lo que cree que Inukai realmente quiere. Sin embargo, el plan sale mal: en lugar de asustarse, Inukai reacciona de una forma inesperada que complica aún más la situación entre ambos.