U.F.O
Una cinta de cuenta atrás, ese recurso técnico que precede a toda proyección, se convierte en el único elemento visual de una obra experimental. Sin emplear una cámara, el cineasta trabaja directamente sobre el material fílmico en una impresora óptica, manipulando fotograma a fotograma una simple numeración que marca el tiempo.
A través de instrucciones telefónicas minuciosas, dicta al laboratorio los colores y efectos de cada imagen, transformando un elemento funcional en una experiencia visual hipnótica. La repetición y variación cromática de los números genera un ritmo abstracto que desafía la percepción del espectador, convirtiendo lo ordinario en arte.
El resultado es una pieza que cuestiona los límites del cine, donde la ausencia de cámara y la intervención directa sobre el celuloide crean una obra única. Sin narrativa ni personajes, la película propone un viaje sensorial a través del color y el movimiento, explorando la esencia misma del medio cinematográfico.