Tonbo ni Natta Yat-chan
Yat-chan es un niño pequeño que conoce las normas de tráfico, pero prefiere ignorarlas para jugar en la calle. Su amiga de la infancia y compañera de clase, Miko, lo observa preocupada mientras él se arriesga una y otra vez.
Un día, Yat-chan sufre un accidente y fallece. Miko, devastada por la pérdida, llora desconsoladamente al atardecer mientras una libélula pasa volando. La película utiliza un enfoque emocional para concienciar sobre la seguridad vial, apelando al sentimiento de culpa de los niños que conocen las reglas pero no las siguen, mostrando el dolor que causarían a sus seres queridos.