Yubisaki no Kiseki
Iori siempre se queda después de los entrenamientos para pasar tiempo con su novio Tsuguri en la sala de arte. Tsuguri está obsesionado con capturar su parecido, ya sea en papel o en escultura, pero no logra conseguirlo.
El conflicto surge cuando Tsuguri, frustrado por no poder plasmar la imagen de Iori, se enfrenta a sus propias limitaciones artísticas. Mientras tanto, Iori observa la lucha de su novio y se pregunta si su relación podrá superar esta barrera creativa.