The Guardian
Para proteger a su joven pupilo de los horrores de la guerra, su guardián le ofrece una distracción perversa. La historia sigue a este protector mientras intenta apartar la mirada del niño de la realidad que los rodea, sumergiéndolo en un refugio que no es ni inocente ni seguro.
El guardián, decidido a cumplir su papel, cruza límites que nunca deberían cruzarse, convencido de que cualquier cosa es mejor que dejar que el muchacho enfrente la verdad. Pero esa distracción, lejos de ser un alivio, se convierte en una sombra que crece entre ambos, tejiendo una relación tan íntima como perturbadora.
Mientras el conflicto exterior se intensifica, el vínculo entre ambos se vuelve más complejo y retorcido. Lo que comienza como un intento de protección se transforma en un juego de dependencia y culpa, donde la frontera entre cuidar y corromper se desdibuja por completo. El precio de la protección podría ser más alto que el de la propia guerra.