
Kagikko
かぎっ子
En el Japón de finales de los años sesenta, una niña pequeña vive sola en su casa mientras sus padres trabajan. Cada día, al volver del colegio, cuelga la llave de su casa en una cuerda que lleva al cuello, convirtiéndose en una "kagikko" —una niña con llave—, término que designa a los menores que pasan largas horas sin supervisión adulta.
La rutina de la protagonista transcurre entre tareas escolares, juegos solitarios y la espera del regreso de sus padres. A través de su mirada inocente, la historia retrata la soledad y la independencia forzada de una generación de niños en una sociedad que empezaba a cambiar rápidamente.